Implantes corticobasales: qué dice la evidencia científica

¿Te ofrecieron implantes corticobasales? Lo que conviene saber antes

de decidir

Si llegaste a esta propuesta, probablemente fue por una de dos razones: te dijeron que no tenías hueso suficiente para implantes convencionales, o te ofrecieron una arcada completa en pocos días y a un valor considerablemente más bajo.

Las dos son situaciones legítimas y entiendo perfectamente por qué la propuesta resulta atractiva. Pero es una decisión que vale la pena tomar con toda la información, porque tiene consecuencias que se ven años después.

Voy a explicarte qué son, en qué se diferencian de lo que yo hago y por qué elegí no trabajar con ellos. No para hablar mal de nadie: para que entiendas la diferencia técnica y decidas tú.

Qué son

Los implantes corticobasales —también llamados estratégicos, basales o monocuerpo— son implantes muy delgados y largos que se anclan en la capa de hueso cortical, que es la capa dura y externa del maxilar.

Se colocan en mayor cantidad que los convencionales, con frecuencia ocho, diez o más por arcada, y se distribuyen buscando zonas donde todavía queda hueso duro. La prótesis se cementa encima, casi siempre en pocos días.

Su promesa es concreta: resolver casos con poco hueso sin injertos, en muy poco tiempo y a menor costo.

La diferencia de fondo: integrarse o retenerse

Aquí está el punto que quiero que entiendas, porque todo lo demás sale de él.

Un implante convencional busca oseointegración: el hueso crece alrededor del titanio y se pega a él. El implante y el hueso terminan siendo una sola cosa. Ese proceso toma meses y es lo que le da estabilidad biológica al largo plazo.

Un implante corticobasal busca retención mecánica: se sostiene por el agarre que hace en el hueso duro. No se integra, se ancla. Es como un tornillo en una tabla.

Un tornillo en una tabla funciona, y funciona bien mientras la tabla esté sana y la carga sea la esperada. Pero es una relación mecánica, no biológica. Si el hueso alrededor cambia o si la fuerza se distribuye de otra forma, no hay integración que lo compense.

Tres cosas que conviene mirar

1. El titanio que se dobla.

Estos implantes se pueden doblar durante la cirugía para adaptarlos al hueso disponible, y eso se presenta como una ventaja de adaptabilidad.

Vale la pena entender qué significa. El titanio de grado quirúrgico que se usa en implantología no se dobla: se parte antes de doblarse. Un implante cigomático, que mide varios centímetros, se fractura si intentas doblarlo. Que un implante permita ser doblado dice algo sobre las propiedades del material con el que está hecho.

2. No hay oseointegración.

Ya lo expliqué arriba, pero conviene repetirlo porque es la diferencia central. La estabilidad depende del anclaje mecánico y de la cantidad de implantes, no de la integración con el hueso.

De ahí viene la necesidad de poner muchos: al no integrarse individualmente, el sistema se sostiene por número. Y una arcada con diez o más pilares muy juntos es considerablemente más difícil de mantener limpia, que es lo que sostiene cualquier rehabilitación a diez años.

3. Son de una sola pieza y van cementados.

Esta es la que más me preocupa en el día a día.

En un implante corticobasal, el implante y el pilar vienen fundidos: no hay conexión entre ellos, no hay tornillo, no hay nada que desenroscar. Y la prótesis va cementada encima.

Eso significa que si en tres años hay que ajustar algo —una molestia, un cambio en la mordida, una fractura de la cerámica— la única forma de entrar es cortar la prótesis, perderla y volverla a fabricar desde cero.

(La diferencia entre una prótesis que se puede retirar y una que no está explicada en prótesis atornillada o cementada.)

Qué dicen las sociedades científicas

Los protocolos de implantología que respaldan las principales sociedades científicas internacionales —las que definen los estándares de formación y de evidencia en esta especialidad— están construidos sobre implantes oseointegrados. Los sistemas corticobasales no forman parte de esos protocolos, y la evidencia publicada sobre su comportamiento a largo plazo es limitada en comparación.

Eso no significa que todos los casos fracasen. Significa que estás eligiendo una técnica que no cuenta con el mismo respaldo científico acumulado, y es razonable que lo sepas antes de decidir.

Por qué se ofrecen, entonces

Hay pacientes a los que se les dijo durante años que no había nada que hacer. Llegan a una consulta donde les ofrecen dientes fijos en tres días, sin injertos y por menos dinero, y es entendible que digan que sí. La necesidad es genuina.

Mi diferencia no es con el paciente que acepta. Es con la idea de que esa sea la única salida cuando no hay hueso.

Qué se puede hacer cuando falta hueso

Antes de aceptar una técnica sin respaldo científico, vale la pena agotar las que sí lo tienen. Hoy existen tres caminos, en este orden:

Implantes convencionales, cuando hay hueso suficiente. Siempre es la primera opción.

Angulación estratégica. Inclinar los implantes para aprovechar las zonas de hueso denso que sí quedan. Resuelve una gran cantidad de casos que hace veinte años se descartaban, y evita injertos que alargarían el tratamiento meses.

Implantes cigomáticos. Cuando ni la angulación alcanza, se usan implantes largos anclados en el hueso del pómulo, que no se reabsorbe. (Está explicado en detalle en implantes cigomáticos.)

Los tres son oseointegrados, retirables y con literatura a largo plazo detrás.

Si a ti te dijeron que no tenías hueso y de ahí pasaste directo a una propuesta corticobasal, mi sugerencia es sencilla: pide una segunda opinión con tomografía antes de decidir. Puede que tu caso sí tenga otra salida.

Qué preguntar si te las ofrecen

1. ¿Este implante se oseointegra o se retiene mecánicamente? 2. ¿Es de una sola pieza o tiene conexión? 3. ¿La prótesis va atornillada o cementada? 4. Si en tres años hay que ajustar algo, ¿cómo se hace? 5. ¿Cuántos implantes son y cómo los voy a limpiar en casa? 6. ¿Qué respaldo científico tiene este sistema a diez años?

Para cerrar

Yo no trabajo con implantes corticobasales, y quería explicarte por qué con argumentos y no con adjetivos.

Después de casi cuatro décadas en implantología he aprendido que lo que define un buen resultado no es cómo se ve el día de la entrega. Es qué tan bien envejece, y qué tan fácil es corregirlo cuando haga falta.

Si te ofrecieron esta alternativa y quieres una segunda opinión antes de decidir, ven con tu tomografía o hacemos una nueva. Te digo con franqueza qué opciones tiene tu caso, incluidas las que yo no hago.

Preguntas frecuentes

¿Los implantes corticobasales son ilegales? No. Son sistemas comercializados y hay profesionales que los utilizan. La discusión es sobre respaldo científico y sobre el manejo a largo plazo, no sobre legalidad.

¿Se pueden retirar si algo sale mal? Su retiro es más complejo que el de un implante convencional, y la prótesis cementada debe destruirse para acceder.

¿Por qué son más económicos? Principalmente porque evitan procedimientos previos como injertos y porque el tratamiento se resuelve en menos sesiones.

¿Sirven cuando de verdad no hay hueso? Existen alternativas oseointegradas para casos de atrofia severa, como la angulación estratégica y los implantes cigomáticos. Vale la pena evaluarlas primero.

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