¿Tu prótesis va atornillada o cementada?
Es la pregunta que casi nadie hace antes de una rehabilitación completa. Y es la que más problemas evita después.
Te explico por qué importa.
Cuando la prótesis va atornillada y tú me dices “doctor, siento algo raro”, yo la desatornillo en diez minutos, reviso qué está pasando y la vuelvo a poner. Como quien cambia la llanta de un carro.
Cuando va cementada, no. Para revisar hay que cortarla, perderla y volverla a hacer desde cero. Es como si te entregaran el carro nuevo con las llantas soldadas a la campana.
En 38 años he aprendido que en implantología uno no diseña para el día de la entrega. Uno diseña para el año ocho, cuando algo hay que ajustar. Por eso en mi consultorio hacemos todo atornillado, o lo intentamos hasta el último recurso.
Qué significa cada una
Tu prótesis no se apoya directamente sobre el implante. Entre los dos hay una pieza intermedia, el pilar. La diferencia está en cómo se une la corona o el puente a ese pilar.
Atornillada. La prótesis se fija con un tornillo que atraviesa la corona. Ese tornillo queda tapado con un material del color del diente y no se ve. Cuando hay que retirarla, se destapa el orificio, se afloja el tornillo y sale entera.
Cementada. La prótesis se pega al pilar con un cemento dental, igual que una corona sobre un diente natural. Se ve muy bien, no tiene orificio visible. Pero está pegada. Para retirarla hay que romperla.
Dicho así suena a un detalle técnico entre odontólogos. No lo es. Es la diferencia entre una revisión de diez minutos y volver a fabricar todo.
El año ocho
Un implante bien puesto te puede durar décadas. La prótesis que va encima, no necesariamente sin intervenciones. En ese tiempo pueden pasar cosas perfectamente normales: un tornillo que se afloja, una cerámica que se astilla, encías que cambian de nivel, un ajuste de mordida. Nada de eso es un fracaso. Es el paso del tiempo sobre algo que usas todos los días para masticar.
La pregunta correcta no es “¿se va a dañar?”. Es “¿qué tan fácil es arreglarlo cuando toque?”.
Con una prótesis atornillada, la respuesta suele ser: se retira, se resuelve, se vuelve a poner. Con una cementada, muchas veces la respuesta es: se destruye para poder entrar, y se fabrica de nuevo. Con el costo y el tiempo que eso implica.
El cemento que no se ve
Hay un segundo motivo, y es el que más me preocupa.
Cuando se cementa una prótesis sobre implantes, parte del cemento se escapa por debajo del borde y queda alojado bajo la encía. Ahí no se ve, no se siente y tú no lo sabes. Pero el cuerpo sí lo reconoce como un cuerpo extraño.
Ese cemento retenido está documentado en la literatura como uno de los factores asociados a la inflamación alrededor del implante, la periimplantitis. Y la periimplantitis es la principal causa de pérdida tardía de implantes.
Un diente natural tiene ligamento y defensas alrededor. Un implante no tiene lo mismo. Perdona menos.
Con la prótesis atornillada ese riesgo simplemente no existe, porque no hay cemento.
“Doctor, ¿y la estética?”
Es la objeción que siempre aparece, y hace unos años tenía sentido.
El argumento clásico era que el orificio del tornillo, si el implante quedaba angulado, salía por la cara visible del diente. Y nadie quiere un puntico en el frente de su sonrisa.
Hoy eso está resuelto. Con pilares de canal angulado se puede desviar la salida del tornillo hacia la parte de atrás del diente, aun cuando el implante no esté perfectamente recto. Y el orificio se sella con un material que se mimetiza con la cerámica.
Salvo que se lo cuentes a alguien, nadie va a saber que tu prótesis está atornillada.
Cuándo sí uso cementado
No soy dogmático. Hay casos en que la angulación del implante o la altura disponible no dejan otra opción, y entonces se cementa. Se hace bien, se controla el exceso de cemento con técnicas específicas y funciona.
Pero es la excepción y es una decisión que se toma con criterio, no por comodidad del laboratorio. Si te van a cementar una rehabilitación completa, tienes derecho a que te expliquen por qué en tu caso no se podía atornillar. “Porque así lo hacemos siempre” no es una respuesta.
El extremo: cuando no hay ni tornillo
Existe una categoría de implantes que va todavía más allá. Son de una sola pieza, monocuerpo: el implante y el pilar vienen fundidos, sin conexión entre ellos, y la prótesis va siempre cementada encima.
Ahí no hay nada que desatornillar. Nunca. Cada corrección implica cortar la prótesis, perderla y hacerla desde cero.
Ese es un tema que merece su propio artículo y te lo voy a explicar con detalle. Por ahora quédate con esto: si te ofrecen una rehabilitación en la que nada se puede retirar, pregunta qué va a pasar el día que haya que revisar algo.
Qué preguntar antes de aceptar
Llévate estas cinco preguntas a tu valoración, conmigo o con quien sea:
1. ¿Mi prótesis va atornillada o cementada? Si no te dan una respuesta clara, esa ya es una respuesta. 2. Si va cementada, ¿por qué en mi caso no se puede atornillar? Debe existir una razón anatómica concreta. 3. ¿Qué pasa si en tres años hay que revisarla o ajustarla? Pide que te lo describan paso a paso. 4. ¿Qué marca de implante y de pilar van a usar? Debes poder verificarlo, y debe existir en diez años para conseguir repuestos. 5. ¿Me entregan por escrito la referencia y el lote de lo que me pusieron? Es tu historia clínica y te pertenece.
Para cerrar
Elegir entre atornillado y cementado no es elegir entre dos maneras igual de válidas. Es decidir si tu rehabilitación fue diseñada pensando en el día de la entrega, o pensando en los próximos veinte años.
Llevo 38 años haciendo esto y he atendido más de 10.000 pacientes. Si algo aprendí, es que el trabajo bien hecho no es el que nunca necesita revisión. Es el que se deja revisar.
Si estás evaluando una rehabilitación completa y quieres entender qué te van a poner y por qué, ven y hablamos. En la valoración no te voy a operar ni te voy a pedir que decidas nada ese día.
Preguntas frecuentes
¿Duele más una prótesis atornillada? No. La diferencia es de fabricación y mantenimiento, no de cirugía. El procedimiento para colocar el implante es el mismo. ¿Se ve el hueco del tornillo? No. Se sella con un material del color del diente y con pilares angulados la salida se desvía a la cara interna.
¿Se puede cambiar de cementada a atornillada? En general implica fabricar una prótesis nueva, porque la conexión se define desde el diseño.
¿Cada cuánto hay que revisar una prótesis sobre implantes? Controles cada 4 a 6 meses, y en esos controles es donde la posibilidad de retirarla marca la diferencia.


